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Los medios de comunicación ante la discriminación, los estereotipos y los discursos de odio

EAPN-ES acaba de editar la 'Guía de Estilo sobre Aporofobia y Discursos del Odio: Comunicar sin discriminar'

22/02/2021 | EAPN

Publicación de información falsa sin contrastar, uso de imágenes estereotipadas o de contextos que no corresponden con la noticia, anuncios publicitarios sexistas, permisividad con los discursos xenófobos o racistas, utilización de lenguaje discriminatorio, altavoz de discursos políticos de odio, reproducción de visiones estereotipadas de la pobreza y de los grupos y personas que la padecen, utilización de conceptos obsoletos, imágenes victimizadoras de la realidad y la diversidad social, refuerzo informativo del conflicto, escaso uso de narrativas alternativas positivas, tratamiento superficial de la noticia sin llegar a la raíz del problema que la genera... ¿quién de ustedes no ha identificado alguna de estas prácticas en medios de comunicación? Desgraciadamente, la práctica de discriminar al comunicar no es nueva.

Para revertir las malas praxis, EAPN-ES acaba de editar la Guía de Estilo sobre Aporofobia y Discursos del Odio: Comunicar sin discriminar, que tiene como finalidad servir de documento de base para la comunicación inclusiva. Esta Guía trata de facilitar que los procesos informativos y divulgativos incorporen lenguajes, visiones, contextos, perspectivas y narrativas no discriminatorias que rompan con las visiones sesgadas y/o estereotipadas de la pobreza y la exclusión social. Nuevas formas de representar la realidad social son posibles, y las entidades de acción social contribuyen a ello con herramientas y propuestas de comunicación respetuosas con los procesos de inclusión y de diversidad.

No se trata de una enmienda a la totalidad de la práctica mediática, pues una parte significativa de medios y profesionales revisan regularmente engranajes, lenguajes y enfoques; pero sí de dar un toque de atención para que se descarten prácticas menos profesionales que siguen dándose como muestran cotidianamente algunos medios en informaciones y/o titulares:

  • Colectivos solidarios acusan a Ribó de abandonar a los indigentes ante el frío
  • Brutal pelea entre dos clanes gitanos en Sevilla
  • La avalancha de pateras en Canarias dispara la inmigración ilegal en España
  • Descontrol en el voto de los discapacitados: hacen vocal a una paralítica cerebral

Es tan sencillo informar mejor, cuidando la dignidad de las personas que, ni siquiera estando de acuerdo con el fondo o enfoque de la noticia, sólo con un pequeño matíz en el lenguaje bastaría para generar menos inseguridad, discriminación, distancia, odio o aporofobia en la audiencia:

  • Colectivos solidarios acusan a Ribó de abandonar a las personas sin hogar ante el frío
  • Brutal pelea entre dos grupos en Sevilla
  • La llegada de pateras en Canarias aumenta la inmigración irregular en España
  • Descontrol en el voto de personas con discapacidad: Hacen vocal a una persona con parálisis cerebral

Yendo más lejos, tampoco el mundo fake o de la falsedad es nuevo, sin embargo las redes sociales provocan la divulgación de las mentiras como nunca antes.

Compromiso ético y reciclaje continuo de periodistas, medios y ONG

Desde la Guía de Estilo sobre Aporofobia y Discursos del Odio: Comunicar sin discriminar se ofrecen recomendaciones fáciles para mejorar el lenguaje y enfoques informativos que requieren un compromiso ético, un reciclaje continuo y una mayor profesionalidad por parte de periodistas y medios de comunicación, así como de cualquier profesional de la comunicación, dentro y fuera del ámbito de las ONG, con el fin de abordar la realidad de la pobreza y la exclusión social desde un enfoque respetuoso con la dignidad de las personas.

Los medios de comunicación deben desempeñar una función fundamental en la construcción de una sociedad comprometida con la inclusión social. Siguen teniendo el poder y la capacidad de influir en la opinión pública, de concienciar a la sociedad y fomentar la reflexión y el conocimiento de la realidad.

Esta publicación propone planteamientos, términos y prácticas que ayudan a describir de manera adecuada la realidad en la que viven las personas en riesgo de exclusión social y pobreza, obviando prejuicios y estereotipos que crean una falsa percepción y obstaculizan la inclusión social.

Se pretende que el proceso periodístico de recogida de información, elaboración de la noticia y difusión de la misma sea honesto y efectivo, y que el lenguaje empleado para referirse a las personas en situación de mayor vulnerabilidad sea inclusivo y se libere de la fuerte carga peyorativa que a menudo le acompaña.

Apuntando unas breves pinceladas, se sugiere evitar planteamientos que muestren a las personas empobrecidas como indignas o que las culpabilicen por ser pobres, puesto que la pobreza está en la estructura del sistema en que vivimos y es cuestión de voluntad política erradicarla.

Asimismo, proponen que los recursos sociales se perciban no como meras ayudas o ‘paguitas’ sino como derechos sociales recogidos en la Constitución Española, la Carta Social Europea, el Pilar Europeo de Derechos Sociales y Naciones Unidas.

Se puede informar de la pobreza y la exclusión resaltando las capacidades de las personas. En ocasiones, bajo el pretexto de «la denuncia» y de «dar visibilidad», se realiza un espectáculo mediático en el que se daña la intimidad y la dignidad de las personas cuya problemática se está presentando.

La publicación ofrece a los y las profesionales de la comunicación no sólo recomendaciones sobre el tratamiento mediático sino un glosario de términos y conceptos muy útiles para mejorar el lenguaje en el proceso informativo.

Construir un discurso alternativo al odio

Entre otros apartados de interés, la guía ofrece claves para reconocer el discurso y los delitos de odio, y publica un código de conducta para la comunicación de la pobreza y la exclusión social.

Ante el mundo de los odiadores profesionales propone propagar discursos alternativos para evitar que los “haters” y “trolls” ocupen todo el espacio de opinión en los foros.

A grandes rasgos, señala, que estas narrativas alternativas deberían seguir estos criterios básicos:

• Ni odio ni violencia.

• La base es la dignidad humana. Mensajes como que las personas migrantes contribuyen a “dinamizar la economía local” o a “hacer frente al envejecimiento de la población” pueden ser contraproducentes, ya que fomentan mirar a las personas desde un punto de vista economicista.

• Posicionamiento propio. Es necesario reflexionar sobre los propios prejuicios, preguntarse sobre los elementos que definen la propia identidad y los privilegios que pueden ir asociados. Una vez hecho este ejercicio, hay que hablar “en defensa de”, no “en nombre de”.

• No generalizar ni señalar nuevos chivos expiatorios. Hay que tener cuidado cuando identificamos responsabilidades específicas sobre un determinado problema social, generalizaciones y argumentos como “El problema no son los inmigrantes, sino los políticos”, no desafían las causas y las emociones que están en la base del discurso de odio. El patrón se seguirá repitiendo, aunque centrándose en otro objetivo.

• Pensamiento crítico. Una buena forma de responder al odio es promoviendo el pensamiento crítico y el diálogo constructivo, aportando nuevos elementos al debate y otros puntos de vista.

La publicación finaliza con una relación exhaustiva de documentos de referencia sobre el tratamiento informativo específico de colectivos, personas y realidades de la pobreza y la exclusión.

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